Registro Centro Sanitario nº C-15-003227



15 de Mayo, otra fecha más que añadir a nuestro calendario de momentos señalados. Pero en esta ocasión hay una diferencia importante: no se trata del día de un atentado o de la muerte de un personaje famoso, sino el hito que marcará (espero) un cambio social en nuestro país.


La juventud que parecía dormida, esa que tan relevante resultó en una época como la transición hacia la democracia, se ha vuelto a levantar. Una juventud con formación, preparada y requetepreparada que, sin embargo, espera con más de 30 años su gran oportunidad: trabajar en aquello para lo que han estudiado y tener una vida más o menos digna. Llegada la tan conocida crisis económica las cosas no han hecho más que empeorar. E, ilusos de nosotros,  esperamos una respuesta, una sensación de cierta unión por parte de aquellos que se supone "nos gobiernan"... pero nada más lejos de la realidad. Acusaciones, discusiones, dimes y diretes pero ni un resquicio de esperanza. De este panorama desesperanzador nace el movimiento del 15-M.

 

¿Cómo? Esa juventud aparentemente enganchada a un ordenador, ha utilizado esos recursos como medio para movilizarse. En las redes sociales existía un clamor generalizado con respecto al futuro, ese futuro incierto... ¿Dónde está la democracia? ¿Se ha perdido por completo el significado etimológico de la palabra? Estos jovenes (y no tan jóvenes) reunidos en muchas plazas de nuestro país, se están manifestando de una forma totalmente pacífica, apolítica y respetuosa, mostrando que esperan algo más. Quieren renunciar a ese hastio vital que, probablemente, esté causando en ellos una sensación de inutilidad, fracaso y hasta de pesimismo con respecto al futuro.

Ahora que las elecciones municipales y autonómicas ya quedan atrás, se plantea la cuestión de ver cómo continuará evolucionando este movimiento. Por un lado está el olvido social y dependiente de los medios de comunicación: esta noticia que ha abierto durante muchos días los telediarios pasará a planos más secundarios de una forma progresiva. Pero por otro lado está el olvido personal que, deseo, no se produzca. Todas esas cabezas organizadoras del movimiento tendrán que llevar a cabo un nuevo esfuerzo para mantener sus reivindicaciones en el día a día y tener, por otro lado, los ánimos suficientes para continuar luchando por algo tan ingrato como es el hacerse oír. Todos ellos tendrán que derrotar la extenuacion psicológica provocada por su situación y tratar de mantener el orgullo y la dignidad propios de aquellos que trabajan por la sociedad dejando aparcado el interés meramente personal.

¿Qué opinión os merece a vosotros el movimiento del 15-M? ¿Créeis que la movilización social es un medio efectivo para conseguir resultados a nivel político o económico? ¿Habéis formado parte de las acampadas en algún lugar del país?. 

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Iria Malde Modino

PSICÓLOGA · Colegiada G-3915

Licenciada en Psicología por la Universidad de Santiago de Compostela.

  • Máster en Psicología Infantil
  • Diploma de Especialización en Elaboración de Informes Periciales

Colaboradora con publicaciones en portales de psicología, artículos en prensa nacional, programas de radio, charlas y talleres en centros escolares y asociaciones.

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  • Psicóloga Acreditada para el Ejercicio de Actividades Sanitarias