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La vuelta al cole, al trabajo y, con él, nuevos propósitos, entre ellos el mío personal: el actualizar más a menudo este blog tras mucho tiempo sin hacerlo. Todos nos proponemos algo: comer menos, trabajar más, llamar más a los amigos, apuntarnos al gimnasio o, asediados por la publicidad metralleta, comenzar un coleccionable, desde hacer cupcakes a montar un tanque de la II Guerra Mundial (sí, hay para todos...).


Sin embargo, hacemos memoria y descubrimos que esos mismos propósitos ya nos los hemos planteado: en Navidad, el día de nuestro cumpleaños, después de Carnaval, Semana Santa...Y es entonces cuando nos damos cuenta de que ha entrado en nuestra vida nuestra temida amiga...LA FALTA DE FUERZA DE VOLUNTAD.

Sí, esa maldita que nos pega el trasero al sofá esas tardes de invierno lluviosas en las que, casualmente, habíamos decidido salir a "andar". O esa que, misteriosamente, nos manipula la mente de forma sutil para seguir posponiendo nuestros propósitos al lunes más próximo en el calendario.

Pues bien, la tan aclamada FUERZA DE VOLUNTAD no existe, es un concepto creado por nuestros antepasados para justificar otro concepto mucho más real: LA FALTA DE MOTIVACIÓN. La motivación es un estado personal, interno, que guía nuestra conducta y que nos ayuda a llevar a cabo otro concepto importante, que es de las METAS, es decir, los propósitos. Teniendo en cuenta ésto, ¿qué es lo que falla, pues, en los casos de los que he hablado al principio? Pues ambos conceptos, probablemente. Muchos de los errores que cometemos las personas a la hora de marcarnos unas metas, es que éstas pueden resultar inalcanzables (ejemplo- montar el tanque de la II Guerra Mundial. Cuando lo estamos comprando ya sabemos que una vez que juntemos las piezas ni el señor Planeta Agostini va a saber hacerlo), inespecíficas (ejemplo-quiero hacer más deporte.

Vale, genial, pero... ¿qué tipo de deporte? ¿cómo lo quieres hacer? ¿cuándo? ¿por qué?) o, incluso, inadecuadas para nosotros (ejemplo, volviendo con el deporte- "Tengo que hacer algún ejercicio, estoy oxidado. Voy a salir a correr por las noches". Bien, si te gusta correr genial, pero si es la actividad que más odias en el mundo... ¿por qué? Hay otras opciones, probablemente, más atractivas y personalizadas que sí llevarás a cabo y no supondrá un fracaso desde el momento en el que ya lo estás pensando).

Si en alguna ocasión os habéis encontrado en alguna de estas situaciones, el resultado habrá sido el siguiente: Sensación de fracaso----No soy capaz de hacer nada de lo que me propongo----Enfado----Efecto rebote ( es decir, como más, hago menos ejercicio, o estampo contra la pared el intento de tanque de la II Guerra Mundial y me decido finalmente por los cupcakes).

Con todo esto, pues, ahora que volvemos a la vida "normal", tenemos por delante diez o quince días de adaptación (sí, ADAPTACIÓN, vamos a dejar el síndrome postvacacional para otro momento), sentémonos un rato delante de un papel blanco y pensemos:

  • 1- Qué quiero conseguir en este "nuevo curso".
  • 2- Por qué quiero conseguirlo.
  • 3- Cuáles de esas metas estoy en disposición de conseguir.
  • 4- Cómo puedo hacerlo.

No nos compliquemos las cosas, para eso ya está Planeta Agostini.

FELIZ SEPTIEMBRE A TOD@S.

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Iria Malde Modino

PSICÓLOGA · Colegiada G-3915

Licenciada en Psicología por la Universidad de Santiago de Compostela.

  • Máster en Psicología Infantil
  • Diploma de Especialización en Elaboración de Informes Periciales

Colaboradora con publicaciones en portales de psicología, artículos en prensa nacional, programas de radio, charlas y talleres en centros escolares y asociaciones.

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  • Psicóloga Acreditada para el Ejercicio de Actividades Sanitarias