A través de estimulación bilateral (la más habitual, movimientos oculares guiados), ayudamos al cerebro a activar el sistema de procesamiento de la información y, de esta forma, poder reprocesar y desbloquear la memoria traumática. Desde el EMDR no se borran los eventos traumáticos, sino que nuestro cerebro los integra de una manera funcional, de modo que no generen o no conecten con las emociones o conductas vivenciadas en el momento del evento traumático.
Desde el Centro de Psicología Iria Malde, valoraremos tu caso para poder determinar si es susceptible de poder trabajar a través de este tipo de terapia.